domingo, 23 de diciembre de 2012
domingo, 16 de diciembre de 2012
domingo, 16 de diciembre de 2012
Para poder entender los beneficios del software libre, empezaremos diciendo que el mismo es un paquete de datos que se despliega sobre plataformas, permitiendo que el computador desarrolle funciones y procedimientos en forma digital (la manipulación de información que el hombre realiza). En términos generales existen cuatro alternativas del tipo de software:
1. Software Comercial.
2. Software Shareware
3. Software Freeware
4. Software de licencia pública (Software libre)
El Software Comercial. Es aquel que para poder utilizar, debemos de pagar. Demostrando así ,que para el usuario obtener las licencias, programas, entre otros; hay que comprarlos. Existen productos como Microsoft y sistemas operativos como windows, entre otros; que pertenecen y trabajan con este software comercial. CAPITALISMO PURO Y SALVAJE!
El Software Shareware. Es aquel donde sus programas se pueden utilizar libremente, por tiempo determinado, sin problemas con la licencia. Aparentemente es una forma de publicitar sus productos y así captar más usuarios, aunque la mayoria de las veces las versiones del shareware no vienen con todas sus funciones activas. Al final este tipo de software tiene los mismos intereses que el software comercial. CAPITALISMO PURO!
El Software Freeware. Se puede utilizar sin problemas para comprar licencias, pero, lo malo es que no se puede modificar el mismo sin consentimiento del fabricante del producto. CAPITALISMO LIGHT!
El Software de licencia pública general (Software libre). El proyecto iniciado por Richard Stallman (GNU) fue el de crear un sistema operativo completamente libre, donde todo el código fuente pudiera ser utilizado, modificado y redistribuido libre y gratuitamente bajo los términos GPL de GNU ( licencia pública general) entre otras. El término que más se utiliza es el Linux, siendo este solo el núcleo del sistema. En conclusión podemos decir que este software, aunque no es ciento por ciento gratuito sí es el más seguro y libre a la hora de buscar la información vía digital y, más por un usuario como yo que navega con un salvavidas a cuestas por si naufraga en ese mar de redes que es el INTERNET. SOCIALISMO PURO ¡
Rafael R García
Archivo del blog
domingo, 18 de noviembre de 2012
Satélite Simón Bolívar cumple cuatro años en órbita: “Hemos brindado un servicio de calidad” (+video)
Publicado el 29 de oct de 2012 8:32 am |
Foto: Cortesía de RNV
Arreaza resaltó los usos que se le dan al satélite de comunicaciones, como el acceso a internet para los Infocentros, los diferentes servicios de la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv), así como la transmisión de audio y video para el Sistema Nacional de Medios Públicos (Snmp).
Asimismo, señaló que más de 600 mil venezolanos tienen acceso a televisión satelital (TDH) a través del Simón Bolívar.
Por su parte, la coordinadora del segmento espacial, Marglad Bencomo, señaló durante una entrevista en el programa Toda Venezuela que transmite Venezolana de Televisión (VTV), que gracias al instrumento aeroespacial “se ha permitido brindar un servicio de telecomunicaciones de excelente calidad a toda la población venezolana, a través de Cantv”.
Video: VTV 29-10-12
“Hoy en día podemos decir que tenemos más de 5 mil antenas conectadas al satélite y son muchos los beneficiarios sobre todo las poblaciones más remotas del territorio nacional que ahora cuentan con servicio de telefonía, internet y otro tipo de conexiones de transmisión de datos vinculada con toda la plataforma que nos presta el Satélite Simón Bolívar”, señaló.
Asimismo, expresó que “tenemos muchos infocentros conectados al satélite los cuales permiten prestar un servicio a la comunidad bastante importante.
Rafael Romero García
miércoles, 12 de septiembre de 2012
SON BLANCAS LAS BEJARANO?
HISTORIA TRAGICÓMICA DE UNA RECETA
Se iniciaba la última década del siglo XVIII, siendo rey de España Carlos IV, casado con María Luisa de Parma, ambos influenciados por Manuel Godoy. En Caracas, la alta sociedad se encontraba entusiasmada por la última novedad reposteril: la torta que hacían las hermanas Bejarano. Al punto que los caraqueños se encontraban divididos en dos bandos: los que habían probado dicha torta y aquellos que aún no lo habían hecho.
En la Caracas de los siglos XVII y XVIII cualquier novedad era bien recibida ya que a la colonia le estaba prohibido mantener relaciones, importar o exportar objetos, incluyendo telas, bebidas, maquinaria, libros, ron o cacao de cualquier país que no fuera España lo cual, por supuesto, era una incitación al contrabando. Era una sociedad en permanente estado de aburrimiento.
Así que la torta bejarana fue un éxito y que el dinero ingresó con abundancia a la familia, yendo a sumarse al que las malas lenguas decían que ya tenían como producto del contrabando. A las tres hermanitas Bejarano, Magdalena, Eduvigis y Belén, -que la tradición nos indica que eran muy bonitas, de ojos y pelo negros, manos y pies pequeños, cintura estrecha, amplias caderas y piel levemente morena- no tardaron en aparecerles pretendientes, algunos de ellos muy buenos partidos, incluyendo blancos peninsulares. Y aquí empieza el problema, ya que las Bejarano pertenecían a la casta de los pardos.
En el siglo XVIII la sociedad venezolana, que contaba con unas 900.000 mil personas, estaba compuesta por una serie de castas: los blancos peninsulares (aproximadamente unas 20.000 personas) ocupaban los altos cargos de la administración civil y militar. Los blancos criollos, que incluían a nativos de las Islas Canarias, a descendientes de los conquistadores e indias y a hijos de españoles cuyos padres se habían asentado en América, no sobrepasaban las 200.000 mil personas, pero incluso entre ellos había divisiones entre las que se puede señalar la de los “blancos de orilla”, por lo general los canarios o españoles empobrecidos, que solían ocupar el antiguo barrio de La Candelaria. Luego venían los pardos, casta ésta que agrupaba a mestizos (hijos de español e india), mulatos (español y negra), zambos (indio y negra) y una serie de subdivisiones que tenían en cuenta el número de generaciones habidas desde el último antepasado no blanco y, por último, los grupos mas reducidos de indios y negros, fueran estos esclavos o libertos.
A los pardos, las leyes españolas les prohibían el acceso a los cargos públicos, por insignificantes que fuesen. No podían servir en el ejército.
Les estaba negada la instrucción académica. Estaba prohibido que se casasen con personas blancas e igualmente estaban impedidos de vestir con telas lujosas (sedas, tafetanes, encajes y terciopelos en el caso de las mujeres), usar joyas de oro o adornadas con perlas o diamantes, utilizar el manto que distinguía a las damas blancas de alta clase -y que dio origen a que dicha clase se la conozca con el nombre de “mantuanos”- , rezar en las iglesias reservadas a los blancos y utilizar alfombrillas para arrodillarse al rezar.
El 3 de junio de 1.793 se promulgó la Real Cédula de “Gracias al sacar” la cual establecía que los pardos podían lograr la dispensa de su condición mediante el pago al fisco real de cantidades de dinero que variaban según el favor al que se aspiraba. Así, se dispensaba de la calidad de pardo o de quinterón, o se podía obtener el derecho al tratamiento de “Don”, mediante el pago de mil quinientos pesos.
Lógicamente, las Bejarano vieron el cielo abierto y se apresuraron a solicitar la dispensa de la calidad de pardas, pagando lo que se les exigía. Y asi, según dice la tradición, un buen día les llegó la disposición real según la cual se ordenaba que “sean tenidas por blancas las Bejarano” -y la malicia popular agregaba “aunque negras sean”-. Pero las chicas no contaban con la reacción de los mantuanos quienes, en 1.796, suplicaron al Rey que suspendiese la aplicación de la Real Cédula, especialmente en las partes que trataban de “dispensación de calidad de pardos y quinterones y títulos de Don” y, entre otros razonamientos, alegaban que “solo ellos (los criollos) conocen desde que nacen o por el transcurso de muchos años de trato en ella, la inmensa distancia que separa a los blancos de los pardos: la ventaja y superioridad de aquellos y la bajeza y subordinación de éstos..................
Dígnese V.M. considerar: ¿Cómo es posible que los Vecinos y Naturales blancos de esta Provincia admitan a su lado por individuos de su clase para alternar con él a un mulato descendiente de sus propios esclavos o de los de sus padres? A un mulato que puede señalar sus parientes en cualquier servidumbre? Y a un mulato de un nacimiento afeado por un encadenamiento de bastardías y torpezas?................”
Aunque la Real Cédula de “Gracias al sacar” no fue suspendida, tal vez como consecuencia de dicha solicitud o por cualquier otra razón, cuando las Bejarano solicitaron se les concediera el derecho de recibir el tratamiento de “Doñas”, les fue negado, agregando el Rey en su mandato que “a pesar de ser tenidas por blancas, no son blancas las Bejarano”. Pero, blancas o pardas, de ellas permanece el recuerdo gracias al trato injusto de que fueron objeto y a la torta que lleva su nombre.
TORTA BEJARANA
Ingredientes
600 grs. de papelón en trocitos, 12 clavos de especie y 2 1/2 tazas de agua para hacer un melado o 2 tazas de melado de papelón
4 cucharadas de semillas de ajonjolí (sésamo) tostadas
2 cucharadas de mantequilla para engrasar el molde
2 plàtanos (musa sapientum, una variedad de banano que solo se puede
comer cocida.
4 cucharadas de mantequilla
2 huevos
¼ de cucharadita de bicarbonato de sodio
1 1/3 de taza de pan de horno rallado (especie de galletas hechas de
harina de maíz cariaco, pimienta dulce, papelón, manteca de res y de
cerdo y huevo)
1 taza de pan seco molido
¼ de cucharadita de pimienta dulce molida
1/8 de cucharadita de canela molida
1 taza de queso blanco duro, tipo llanero, rallado fino
¼ de taza de vino dulce moscatel
Empezar preparando un molde de vidrio de los que pueden ir al horno (25x15x5 cm.) Forrarlo con papel engrasado y volver a engrasar con mantequilla. Rociar el fondo con una cucharada de pan seco molido y una del ajonjolí tostado.
Hornear los plátanos dentro de su piel, hacièndoles previamente un corte longitudinal, por unos 30 minutos, hasta que ablanden. Quitar la piel, cortarlos a lo largo y retirar las venas que tienen por dentro. Ponerlos en la batidora eléctrica y batirlos hasta que formen una crema, junto con las 4 cucharadas de mantequilla. . Agregar luego los huevos, el bicarbonato, el pan de horno, el pan rallado, la pimienta dulce, la canela, dos cucharadas de ajonjolí y el melado. Batir unos 5 minutos y añadir el queso y el vino. Batir dos minutos mas, verter en el molde, alisa la superficie con el dorso de una cuchara o con una espátula, rociar con el resto del ajonjolí y hornear a 375ºF por una hora o hasta que al meter el palillo salga seco.
Dejar reposar unos 5 minutos y desmoldar sobre una bandeja de servir. Retirar el papel.
HISTORIA TRAGICÓMICA DE UNA RECETA
Se iniciaba la última década del siglo XVIII, siendo rey de España Carlos IV, casado con María Luisa de Parma, ambos influenciados por Manuel Godoy. En Caracas, la alta sociedad se encontraba entusiasmada por la última novedad reposteril: la torta que hacían las hermanas Bejarano. Al punto que los caraqueños se encontraban divididos en dos bandos: los que habían probado dicha torta y aquellos que aún no lo habían hecho.
En la Caracas de los siglos XVII y XVIII cualquier novedad era bien recibida ya que a la colonia le estaba prohibido mantener relaciones, importar o exportar objetos, incluyendo telas, bebidas, maquinaria, libros, ron o cacao de cualquier país que no fuera España lo cual, por supuesto, era una incitación al contrabando. Era una sociedad en permanente estado de aburrimiento.
Así que la torta bejarana fue un éxito y que el dinero ingresó con abundancia a la familia, yendo a sumarse al que las malas lenguas decían que ya tenían como producto del contrabando. A las tres hermanitas Bejarano, Magdalena, Eduvigis y Belén, -que la tradición nos indica que eran muy bonitas, de ojos y pelo negros, manos y pies pequeños, cintura estrecha, amplias caderas y piel levemente morena- no tardaron en aparecerles pretendientes, algunos de ellos muy buenos partidos, incluyendo blancos peninsulares. Y aquí empieza el problema, ya que las Bejarano pertenecían a la casta de los pardos.
En el siglo XVIII la sociedad venezolana, que contaba con unas 900.000 mil personas, estaba compuesta por una serie de castas: los blancos peninsulares (aproximadamente unas 20.000 personas) ocupaban los altos cargos de la administración civil y militar. Los blancos criollos, que incluían a nativos de las Islas Canarias, a descendientes de los conquistadores e indias y a hijos de españoles cuyos padres se habían asentado en América, no sobrepasaban las 200.000 mil personas, pero incluso entre ellos había divisiones entre las que se puede señalar la de los “blancos de orilla”, por lo general los canarios o españoles empobrecidos, que solían ocupar el antiguo barrio de La Candelaria. Luego venían los pardos, casta ésta que agrupaba a mestizos (hijos de español e india), mulatos (español y negra), zambos (indio y negra) y una serie de subdivisiones que tenían en cuenta el número de generaciones habidas desde el último antepasado no blanco y, por último, los grupos mas reducidos de indios y negros, fueran estos esclavos o libertos.
A los pardos, las leyes españolas les prohibían el acceso a los cargos públicos, por insignificantes que fuesen. No podían servir en el ejército.
Les estaba negada la instrucción académica. Estaba prohibido que se casasen con personas blancas e igualmente estaban impedidos de vestir con telas lujosas (sedas, tafetanes, encajes y terciopelos en el caso de las mujeres), usar joyas de oro o adornadas con perlas o diamantes, utilizar el manto que distinguía a las damas blancas de alta clase -y que dio origen a que dicha clase se la conozca con el nombre de “mantuanos”- , rezar en las iglesias reservadas a los blancos y utilizar alfombrillas para arrodillarse al rezar.
El 3 de junio de 1.793 se promulgó la Real Cédula de “Gracias al sacar” la cual establecía que los pardos podían lograr la dispensa de su condición mediante el pago al fisco real de cantidades de dinero que variaban según el favor al que se aspiraba. Así, se dispensaba de la calidad de pardo o de quinterón, o se podía obtener el derecho al tratamiento de “Don”, mediante el pago de mil quinientos pesos.
Lógicamente, las Bejarano vieron el cielo abierto y se apresuraron a solicitar la dispensa de la calidad de pardas, pagando lo que se les exigía. Y asi, según dice la tradición, un buen día les llegó la disposición real según la cual se ordenaba que “sean tenidas por blancas las Bejarano” -y la malicia popular agregaba “aunque negras sean”-. Pero las chicas no contaban con la reacción de los mantuanos quienes, en 1.796, suplicaron al Rey que suspendiese la aplicación de la Real Cédula, especialmente en las partes que trataban de “dispensación de calidad de pardos y quinterones y títulos de Don” y, entre otros razonamientos, alegaban que “solo ellos (los criollos) conocen desde que nacen o por el transcurso de muchos años de trato en ella, la inmensa distancia que separa a los blancos de los pardos: la ventaja y superioridad de aquellos y la bajeza y subordinación de éstos..................
Dígnese V.M. considerar: ¿Cómo es posible que los Vecinos y Naturales blancos de esta Provincia admitan a su lado por individuos de su clase para alternar con él a un mulato descendiente de sus propios esclavos o de los de sus padres? A un mulato que puede señalar sus parientes en cualquier servidumbre? Y a un mulato de un nacimiento afeado por un encadenamiento de bastardías y torpezas?................”
Aunque la Real Cédula de “Gracias al sacar” no fue suspendida, tal vez como consecuencia de dicha solicitud o por cualquier otra razón, cuando las Bejarano solicitaron se les concediera el derecho de recibir el tratamiento de “Doñas”, les fue negado, agregando el Rey en su mandato que “a pesar de ser tenidas por blancas, no son blancas las Bejarano”. Pero, blancas o pardas, de ellas permanece el recuerdo gracias al trato injusto de que fueron objeto y a la torta que lleva su nombre.
TORTA BEJARANA
Ingredientes
600 grs. de papelón en trocitos, 12 clavos de especie y 2 1/2 tazas de agua para hacer un melado o 2 tazas de melado de papelón
4 cucharadas de semillas de ajonjolí (sésamo) tostadas
2 cucharadas de mantequilla para engrasar el molde
2 plàtanos (musa sapientum, una variedad de banano que solo se puede
comer cocida.
4 cucharadas de mantequilla
2 huevos
¼ de cucharadita de bicarbonato de sodio
1 1/3 de taza de pan de horno rallado (especie de galletas hechas de
harina de maíz cariaco, pimienta dulce, papelón, manteca de res y de
cerdo y huevo)
1 taza de pan seco molido
¼ de cucharadita de pimienta dulce molida
1/8 de cucharadita de canela molida
1 taza de queso blanco duro, tipo llanero, rallado fino
¼ de taza de vino dulce moscatel
Empezar preparando un molde de vidrio de los que pueden ir al horno (25x15x5 cm.) Forrarlo con papel engrasado y volver a engrasar con mantequilla. Rociar el fondo con una cucharada de pan seco molido y una del ajonjolí tostado.
Hornear los plátanos dentro de su piel, hacièndoles previamente un corte longitudinal, por unos 30 minutos, hasta que ablanden. Quitar la piel, cortarlos a lo largo y retirar las venas que tienen por dentro. Ponerlos en la batidora eléctrica y batirlos hasta que formen una crema, junto con las 4 cucharadas de mantequilla. . Agregar luego los huevos, el bicarbonato, el pan de horno, el pan rallado, la pimienta dulce, la canela, dos cucharadas de ajonjolí y el melado. Batir unos 5 minutos y añadir el queso y el vino. Batir dos minutos mas, verter en el molde, alisa la superficie con el dorso de una cuchara o con una espátula, rociar con el resto del ajonjolí y hornear a 375ºF por una hora o hasta que al meter el palillo salga seco.
Dejar reposar unos 5 minutos y desmoldar sobre una bandeja de servir. Retirar el papel.
Ahi les dejo para que se chupen los dedos. R.R.G, M/S, Fray P. Ágreda
Sindrome de Estocolmo político

Por Pablo Najarro Carnero
Viendo este último proceso electoral, nos da nuevas rutas para el estudio psicosocial. Para recordar este concepto que es psicológico, tomo como referencia el wikipedia “El Síndrome de Estocolmo es una reacción psíquica en la cual la víctima de un secuestro, o persona retenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con quien la ha secuestrado.
En ocasiones, dichas personas secuestradas pueden acabar ayudando a sus captores a alcanzar sus fines o a evadir a la policía”. El hecho es que el agredido se identifica con el agresor y lo apoya. Ese caso curioso se ha dado de modo especial con Castañeda Lossio. Para el recuerdo de muchos o pocos, en la elección del 2000, quien destruyó su campaña fue precisamente el sentenciado Fujimori. Postuló a la presidencia del Perú.
Tenía muy buenas posibilidades dado su trabajo en la seguridad social – IPSS – pero Fujimori considerándolo con más fuerza hizo perder la imagen del candidato, cambiando los logos, papelería, colores, ropaje de hospitales, es más los colores que identificaban al IPSS – naranja – fueron prontamente cambiados en todo el país. Así las cosas, se descuido de Toledo, quien al final le hizo la marcha de los cuatro suyos. Lo curioso es que a la vuelta de los años, Castañeda ahora se pone del lado de la hija del genocida dictador. Como muchos ha dicho que su hija no es iguala su padre.
Olvida por amnesia o síndrome de Estocolmo que el partido es el mismo. Parafraseando el castellano diríamos que esto es el colmo. Más grave aún el caso, se ha dado en regiones de nuestro Perú. En Lima, que ha sido testigo directo, ya sea por los medios de comunicación y por estar cerca de los hechos, un 57% de limeños apoyo a Fujimori. espero les sea util,com. sociales, Fray p Ágreda. R.R.G
martes, 31 de julio de 2012
Antonio Guzmán-Blanco (Caracas, 28 de febrero de 1829 - París, Francia, 28 de julio de 1899), conocido como "El Ilustre Americano",[1] fue un militar, estadista, caudillo, diplomático, abogado y político venezolano, partícipe y general durante la Guerra Federal y presidente del país en tres ocasiones (1870 - 1877, 1879 - 1884, y 1886 - 1887).
Ha sido considerado como el más grande ejemplo o representación del "Autócrata Ilustrado",[2] dada su innegable capacidad para promover el progreso en su país, su extraordinaria preparación y su amplio bagaje cultural, pero siempre manteniendo la plena intención de concentrar el poder en su persona, creando una extraordinaria hegemonía[3] política sobre el país que se extendió durante casi dos décadas.
Pertenecíó a la corriente denominada "«Liberalismo Amarillo»",[4] la cual el mismo desencadena y consolida a lo largo de su hegemonía y que le permitió extender sus influencias políticas hasta los últimos gobiernos pertenecientes a la misma, como lo fueron los de, Juan Pablo Rojas Paúl, Raimundo Andueza Palacios, Joaquín Crespo e Ignacio Andrade,[5] terminando con la caída de este último en 1899, a causa de la Revolución Liberal Restauradora, que le permite a Cipriano Castro ascender al poder.
Su estilo de gobierno aunque en definitiva, autocrático y personalista,[6] se caracterizó también por su increíble efectividad para promover el progreso,[7] atribuyéndosele a su administración el haber, realmente organizado al país, en más de un sentido, siendo muestra los múltiples logros que tuvo su gobierno, inluyéndose la puesta en circulación del Bolívar, la primera moneda nacional, que funcionaba a cabalidad desde el peso español en la época colonial, la urbanización de Caracas, la construcción de una vastedad de edificaciones y estructuras sin precedentes y la organización de la educación en el país, mediante el Decreto de Instrucción Pública.[8]
Además, logró consolidar una paz relativa en el territorio nacional,[9] ello con el pleno objetivo de permanecer en el poder el mayor tiempo posible. Sin embargo, quizá uno de los rasgos de su gestión más recordados y controvertidos sería su confrontación, durante el Septenio, con la Iglesia Católica,[10] con la cual sostuvo diferencias, que lo llevaron a tomar medidas represivas contra sus representantes en Venezuela y derivó en un serie de acciones que buscaron la definitiva separación de la Iglesia y el Estado, tales como la creación del Registro Civil, la confiscación de propiedades eclesiásticas y en última instancia un intento de separar la Iglesia Venezolana del Vaticano, e instituirse como independiente con él como Supremo Líder de la misma.
Fue uno de los políticos, diplomáticos y militares más poderosos de Venezuela durante el Siglo XIX, así como también el más importante caudillo surgido de la Guerra Federal.
Igualmente de él se ha dicho, que era un megalómano[11] desenfrenado en búsqueda constante de alabanza y adoración, algo que indudablemente consiguió[cita requerida], así como también se ha afirmado que era en extremo vengativo, sin embargo se le reconoce por su inteligencia, sus habilidades diplomáticas, políticas, de estratega y militar. Todas estas cualidades que le permitieron alcanzar el poder, ascendiendo rápidamente debido a la Guerra Federal,[12] pasó de ocupar altos cargos en el ejército rebelde, a detentar altos puestos en el gobierno, ocupando en dos ocasiones el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Hacienda, siendo tres veces Ministro Plenipotenciario en Europa, continente de donde recibiría una extensa influencia tanto en lo político como en lo ideológico, siendo Presidente Interino y del Senado, hasta finalmente alcanzar la Presidencia de Venezuela con la Revolución de Abril, la cual detentó durante 14 años oficialmente, mientras que por otros cuatro, los dos gobiernos que tomaron lugar entre sus mandatos fueron controlados por él como Gobiernos Títeres
Es una de las personalidades claves de la Historia de Venezuela, su obra es de las más reconocidas y recordadas, y su legado remarcable, representado en los productos de su ambicioso plan de modernización y construcciones, tales como lo son el Palacio Federal Legislativo, el Teatro Municipal de Caracas o el Panteón Nacional, entre otros, así como también a través de su proceder político, el cual dio inicio a la concepción de Venezuela como Estado Moderno.[13]
Ha sido considerado como el más grande ejemplo o representación del "Autócrata Ilustrado",[2] dada su innegable capacidad para promover el progreso en su país, su extraordinaria preparación y su amplio bagaje cultural, pero siempre manteniendo la plena intención de concentrar el poder en su persona, creando una extraordinaria hegemonía[3] política sobre el país que se extendió durante casi dos décadas.
Pertenecíó a la corriente denominada "«Liberalismo Amarillo»",[4] la cual el mismo desencadena y consolida a lo largo de su hegemonía y que le permitió extender sus influencias políticas hasta los últimos gobiernos pertenecientes a la misma, como lo fueron los de, Juan Pablo Rojas Paúl, Raimundo Andueza Palacios, Joaquín Crespo e Ignacio Andrade,[5] terminando con la caída de este último en 1899, a causa de la Revolución Liberal Restauradora, que le permite a Cipriano Castro ascender al poder.
Su estilo de gobierno aunque en definitiva, autocrático y personalista,[6] se caracterizó también por su increíble efectividad para promover el progreso,[7] atribuyéndosele a su administración el haber, realmente organizado al país, en más de un sentido, siendo muestra los múltiples logros que tuvo su gobierno, inluyéndose la puesta en circulación del Bolívar, la primera moneda nacional, que funcionaba a cabalidad desde el peso español en la época colonial, la urbanización de Caracas, la construcción de una vastedad de edificaciones y estructuras sin precedentes y la organización de la educación en el país, mediante el Decreto de Instrucción Pública.[8]
Además, logró consolidar una paz relativa en el territorio nacional,[9] ello con el pleno objetivo de permanecer en el poder el mayor tiempo posible. Sin embargo, quizá uno de los rasgos de su gestión más recordados y controvertidos sería su confrontación, durante el Septenio, con la Iglesia Católica,[10] con la cual sostuvo diferencias, que lo llevaron a tomar medidas represivas contra sus representantes en Venezuela y derivó en un serie de acciones que buscaron la definitiva separación de la Iglesia y el Estado, tales como la creación del Registro Civil, la confiscación de propiedades eclesiásticas y en última instancia un intento de separar la Iglesia Venezolana del Vaticano, e instituirse como independiente con él como Supremo Líder de la misma.
Fue uno de los políticos, diplomáticos y militares más poderosos de Venezuela durante el Siglo XIX, así como también el más importante caudillo surgido de la Guerra Federal.
Igualmente de él se ha dicho, que era un megalómano[11] desenfrenado en búsqueda constante de alabanza y adoración, algo que indudablemente consiguió[cita requerida], así como también se ha afirmado que era en extremo vengativo, sin embargo se le reconoce por su inteligencia, sus habilidades diplomáticas, políticas, de estratega y militar. Todas estas cualidades que le permitieron alcanzar el poder, ascendiendo rápidamente debido a la Guerra Federal,[12] pasó de ocupar altos cargos en el ejército rebelde, a detentar altos puestos en el gobierno, ocupando en dos ocasiones el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Hacienda, siendo tres veces Ministro Plenipotenciario en Europa, continente de donde recibiría una extensa influencia tanto en lo político como en lo ideológico, siendo Presidente Interino y del Senado, hasta finalmente alcanzar la Presidencia de Venezuela con la Revolución de Abril, la cual detentó durante 14 años oficialmente, mientras que por otros cuatro, los dos gobiernos que tomaron lugar entre sus mandatos fueron controlados por él como Gobiernos Títeres
Es una de las personalidades claves de la Historia de Venezuela, su obra es de las más reconocidas y recordadas, y su legado remarcable, representado en los productos de su ambicioso plan de modernización y construcciones, tales como lo son el Palacio Federal Legislativo, el Teatro Municipal de Caracas o el Panteón Nacional, entre otros, así como también a través de su proceder político, el cual dio inicio a la concepción de Venezuela como Estado Moderno.[13]
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sábado, 21 de julio de 2012
Luis Britto García |
1 ¿Qué requisitos definen nuestra profesión? ¿Requiero título universitario para ejercerla en los medios? ¿Habría que excluir de ellos a los propietarios, en su mayoría no titulados? ¿La ejercemos ilegalmente los comunicadores pasionales como yo, que desde los catorce años publico ininterrumpidamente en medios estudiantiles o nacionales, clandestinos o legales? ¿Requerirán diploma internecios, blogeros, weberos, twiteros, comunicadores comunitarios, libres y alternativos?
2
¿Cómo se forman nuestros colegas? La Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central no ofrece especializaciones sobre la trama de la comunicación contemporánea: Redacción de guión, Publicidad, Mercadeo, Periodismo digital o Audiovisual, Edición. En cambio mantiene costosos cursillos relámpago que venden títulos de locutor a no profesionales. Institutos privados imparten todavía más costosos postgrados en algunas de esas disciplinas. Lo costoso es la norma.
3
¿Cómo juzgan nuestros comunicadores la profesión? Hace décadas docentes universitarios redactaron contundentes críticas sobre nuestros medios, mantenían publicaciones para analizarlos. O los medios actuales son perfectos, o la tinta crítica se ha secado. La deconstrucción mediática ha pasado a outsiders como Mario Silva, Miguel Ángel Pérez Pirela o quien esto escribe. Tampoco es relevante la producción de textos formativos. Escribí hace décadas el Manual de Estilo para un cotidiano. Debí recurrir fundamentalmente a bibliografías foráneas. El inestimable trabajo de Olga Dragnic sigue siendo la principal referencia para las nuevas generaciones. Desaparecieron gran parte de las revistas sobre la materia. Apenas el jesuítico Centro Gumilla mantiene Comunicación.
4
¿Cómo trabajan nuestros comunicadores? Encuesta realizada por José María Aguirre reveló un desempleo profesional de 33,3%. Los empleados padecen prácticas de tercerización laboral y de despido periódico para evitar acumulación de prestaciones. Con igual finalidad los patronos les exigen constituirse en personas jurídicas ficticias, que no tienen derechos laborales. O a cobrar con facturas del Seniat para disfrazar una relación laboral como trabajo a destajo. Las remuneraciones son bajas, y las de las colaboraciones free lance, insignificantes. Poco hace por sus agremiados un Colegio de Periodistas que pasó una década sin elegir nuevas directivas, o un Sindicato Nacional de Trabajadores de Prensa que aceptó el despido masivo de medio millar de comunicadores luego del cierre patronal de 2002-2003, y las sucesivas oleadas de cesantías.
5
¿Cuál es la función de nuestros comunicadores? Líderes y partidos políticos opositores se reconocen desacreditados, y sostienen que los comunicadores son los nuevos actores políticos ¿Actores políticos contratados por empresarios? ¿Actores políticos que no son elegidos, ni escogen democráticamente sus dirigencias ni sus programas, en desacato de la Ley de Partidos Políticos? ¿Actores cuya línea editorial es la aprobada por propietarios e impuesta por jefes de Redacción? Para 2003 Marcelino Bisbal verificó que apenas dos diarios mantenían un relativo equilibrio informativo. Gremios de comunicadores han publicado remitidos donde separan su posición política de la de la empresa donde trabajan.
6
¿Deben los actores políticos autodesignados limitarse a criticar al poder político, lo cual es su derecho mientras lo hagan con veracidad? ¿Son igualmente críticos con las empresas, sus prácticas y sus productos? ¿Tenemos publicaciones como el Consumer´s Report, de Ralph Nader, que defiendan a los consumidores? ¿Columnas o programas que en lugar de enjuiciar a políticos desmonten ofertas comerciales engañosas, esquemas de financiamiento usurarios, ganancias exorbitantes? ¿Se ejerce la crítica de los medios desde los propios medios? ¿Se es capaz de ver la viga en el ojo propio antes que la paja en el del vecino? ¿De no confundir el amor con el amo?
7
¿Cuál es la relación del comunicador con la ley? ¿Es aceptable el síndrome del motorizado, que se considera por encima de toda regla salvo la solidaridad automática con el infractor? ¿La libertad de expresión incluye la de mentir? ¿La de acusar descaradamente de corrupción administrativa a un menor de once años, fallecido trece años antes? ¿La de inventar muertos que están vivos, y pontificar que el agua contaminada produce Alzheimer? ¿La de publicitar golpes de Estado como artículos de consumo? ¿La de ejercer con desenfado el racismo y la discriminación social? ¿La de asumir todos los poderes sin ser elegido para ninguno, y legislar, ejecutar y sentenciar por cuenta propia? ¿La de violar sistemáticamente la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, acribillando los programas de prohibida publicidad por inserción y por emplazamiento, excediendo todos los límites del espacio publicitario, elevando el volumen durante la emisión de las cuñas? ¿La libertad de mantener un perpetuo final de fotografía entre el cúmulo de infracciones y la incapacidad de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones para proteger al público? ¿La de desacreditarse desacreditando? Son demasiadas preguntas para un día. Quizá el Día del Periodista sea la ocasión para contestarlas, o por lo menos plantearlas.
luisbritto@cantv.net
http://luisbrittogarcia.blogspot.com/
Libros de Luis Britto en Internet:
Rajatabla: http://www.monteavila.gob.ve/
Dictadura mediática en Venezuela: http://www.minci.gob.ve/
http://www.facebook.com/Luis.Britto.Garcia
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¿Cómo se forman nuestros colegas? La Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central no ofrece especializaciones sobre la trama de la comunicación contemporánea: Redacción de guión, Publicidad, Mercadeo, Periodismo digital o Audiovisual, Edición. En cambio mantiene costosos cursillos relámpago que venden títulos de locutor a no profesionales. Institutos privados imparten todavía más costosos postgrados en algunas de esas disciplinas. Lo costoso es la norma.
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¿Cómo juzgan nuestros comunicadores la profesión? Hace décadas docentes universitarios redactaron contundentes críticas sobre nuestros medios, mantenían publicaciones para analizarlos. O los medios actuales son perfectos, o la tinta crítica se ha secado. La deconstrucción mediática ha pasado a outsiders como Mario Silva, Miguel Ángel Pérez Pirela o quien esto escribe. Tampoco es relevante la producción de textos formativos. Escribí hace décadas el Manual de Estilo para un cotidiano. Debí recurrir fundamentalmente a bibliografías foráneas. El inestimable trabajo de Olga Dragnic sigue siendo la principal referencia para las nuevas generaciones. Desaparecieron gran parte de las revistas sobre la materia. Apenas el jesuítico Centro Gumilla mantiene Comunicación.
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¿Cómo trabajan nuestros comunicadores? Encuesta realizada por José María Aguirre reveló un desempleo profesional de 33,3%. Los empleados padecen prácticas de tercerización laboral y de despido periódico para evitar acumulación de prestaciones. Con igual finalidad los patronos les exigen constituirse en personas jurídicas ficticias, que no tienen derechos laborales. O a cobrar con facturas del Seniat para disfrazar una relación laboral como trabajo a destajo. Las remuneraciones son bajas, y las de las colaboraciones free lance, insignificantes. Poco hace por sus agremiados un Colegio de Periodistas que pasó una década sin elegir nuevas directivas, o un Sindicato Nacional de Trabajadores de Prensa que aceptó el despido masivo de medio millar de comunicadores luego del cierre patronal de 2002-2003, y las sucesivas oleadas de cesantías.
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¿Cuál es la función de nuestros comunicadores? Líderes y partidos políticos opositores se reconocen desacreditados, y sostienen que los comunicadores son los nuevos actores políticos ¿Actores políticos contratados por empresarios? ¿Actores políticos que no son elegidos, ni escogen democráticamente sus dirigencias ni sus programas, en desacato de la Ley de Partidos Políticos? ¿Actores cuya línea editorial es la aprobada por propietarios e impuesta por jefes de Redacción? Para 2003 Marcelino Bisbal verificó que apenas dos diarios mantenían un relativo equilibrio informativo. Gremios de comunicadores han publicado remitidos donde separan su posición política de la de la empresa donde trabajan.
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¿Deben los actores políticos autodesignados limitarse a criticar al poder político, lo cual es su derecho mientras lo hagan con veracidad? ¿Son igualmente críticos con las empresas, sus prácticas y sus productos? ¿Tenemos publicaciones como el Consumer´s Report, de Ralph Nader, que defiendan a los consumidores? ¿Columnas o programas que en lugar de enjuiciar a políticos desmonten ofertas comerciales engañosas, esquemas de financiamiento usurarios, ganancias exorbitantes? ¿Se ejerce la crítica de los medios desde los propios medios? ¿Se es capaz de ver la viga en el ojo propio antes que la paja en el del vecino? ¿De no confundir el amor con el amo?
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¿Cuál es la relación del comunicador con la ley? ¿Es aceptable el síndrome del motorizado, que se considera por encima de toda regla salvo la solidaridad automática con el infractor? ¿La libertad de expresión incluye la de mentir? ¿La de acusar descaradamente de corrupción administrativa a un menor de once años, fallecido trece años antes? ¿La de inventar muertos que están vivos, y pontificar que el agua contaminada produce Alzheimer? ¿La de publicitar golpes de Estado como artículos de consumo? ¿La de ejercer con desenfado el racismo y la discriminación social? ¿La de asumir todos los poderes sin ser elegido para ninguno, y legislar, ejecutar y sentenciar por cuenta propia? ¿La de violar sistemáticamente la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, acribillando los programas de prohibida publicidad por inserción y por emplazamiento, excediendo todos los límites del espacio publicitario, elevando el volumen durante la emisión de las cuñas? ¿La libertad de mantener un perpetuo final de fotografía entre el cúmulo de infracciones y la incapacidad de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones para proteger al público? ¿La de desacreditarse desacreditando? Son demasiadas preguntas para un día. Quizá el Día del Periodista sea la ocasión para contestarlas, o por lo menos plantearlas.
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Luis Britto García
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